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Increíble fuga del narcotraficante El Chapo Guzmán conmueve México

América Latina
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El chapo GuzmanERP. Hace un buen tiempo, el asesinato de 43 estudiantes conmovió México, en esta oportunidad el sistema policial mexicano quedó pulverizado con la fuga de uno de los narcotraficantes más peligrosos y más buscado del mundo. El líder del cártel de Sinaloa, de 58 años, se escapó a las nueve de la noche del sábado del penal de máxima seguridad de El Altiplano por un túnel de 1.500 metros. Un pasadizo, iluminado y ventilado, por el que se ha venido abajo el orgullo de las fuerzas de seguridad mexicanas.

La fuga del narcotraficante Joaquín el Chapo Guzmán del penal federal de máxima seguridad de el Altiplano, en el Estado de México, es un "hecho muy lamentable, que ha indignado y que indigna a la sociedad mexicana", y es una "afrenta para el Estado mexicano", dijo este domingo desde Francia el presidente Enrique Peña Nieto.

La magnitud de la obra, que tenía hasta rieles para sacar escombros; la peligrosidad del reo, que sólo necesitó ir a la ducha para desaparecer, y la impunidad que revela todo el increíble plan de huida sitúan al Gobierno mexicano ante el más grave de los retos y ponen en duda su capacidad para hacer frente a este criminal.

Su captura hace un año, considerada como un éxito sin precedentes en la lucha contra el crimen, se enfrenta ahora a su reverso. Y lo que es peor, a la imparable sospecha de que recibió ayuda desde el interior del centro penitenciario. Todo el personal de la prisión, hasta ahora la más segura de México, ha sido retenido y 18 funcionarios están siendo interrogados en la Ciudad de México.

La última grabación en la que se ve al preso fue a las 20.52 (Hora mexicana). El Chapo, tras tomar su medicación, se dirigía en ese momento a la zona de duchas. Allí, fuera de la zona de videovigilancia, inició su fuga.

Todo estaba milimétricamente preparado. Oculta bajo una trampilla, se había excavado una boca rectangular, de 2,5 metros cuadrados. Este orificio comunica con un conducto vertical de 10 metros de profundidad, en el que los delincuentes instalaron una escalera. Tras bajarla, Guzmán Loera no tuvo más que pasar al túnel final (1,7 metros de altura y 70 centímetros de ancho) y llegar, bajo luz eléctrica y bien ventilado, hasta un inmueble en obras de la Colonia Santa Juanita.

Pristina 255

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