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Javier Pérez de Cuellar, entre la nimiedad de los políticos peruanos y su trascendencia

Editorial
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ERP. Javier Pérez de Cuéllar ha sido uno de los peruanos de mayor significancia en el contexto internacional. Exsecretario general de las Naciones Unidas, pero más allá de esa particularidad, un ejemplo de vida y de trascendencia digno de destacar. Nacido en Lima el 19 de enero de 1920, estuvo casado con la piurana Marcela Temple Seminario.

Tras el retorno a la democracia en 1980, pretendió ser enviado como embajador al Brasil; debería haberse ratificado por el Senado, pero se le negó esa posibilidad. Se le pretendió objetar su cercanía con el gobierno revolucionario de las Fuerzas Armadas. Don Fernando Belaúnde Terry, tomó la decisión de nombrarlo como embajador en las Naciones Unidas, cargo que no requería pasar por el tamiz de la instancia legislativa.

No fue el ocaso de su carrera, porque meses después sería elegido como Secretario General de la máxima instancia internacional, donde demostró sus cualidades para generar consensos y participar en la búsqueda de la paz de diversos países en conflictos. Don Javier Pérez de Cuellar, es reconocido ahora por la comunidad internacional como un latino de relevancia universal.

Falleció a los 100 años, pero su nombre quedará registrado en la historia universal, por sus aportes en la construcción de la paz mundial, por sus cualidades como diplomático, por los cargos desempeñados y por su responsabilidad con el Perú, en un momento difícil para el país, aceptó ser candidato presidencial, para evitar que una dictadura siga destruyendo y destruyendo la institucionalidad.

Javier Pérez de Cuéllar, exsecretario general de las Naciones UnidasJavier Pérez de Cuéllar, exsecretario general de las Naciones Unidas

Después de participar en las elecciones y perder, se retiró de toda actividad política y reapareció en el 2001 en el gobierno de don Valentín Paniagua. Fue designado como presidente del Consejo de Ministros en el denominado gobierno de transición constituido tras la fuga de Alberto Fujimori. En sus manos estuvo la conducción del gabinete que devolvió la institucionalidad y la democracia al país.

Sus logros al mando de la ONU, son innumerables y se pueden destacar, entre ellos intermediar en la guerra de Las Malvinas, la confrontación entre Irán e Irak; la pacificación de Centroamérica, la salida negociada de las tropas soviéticas de Afganistán; además de interceder en las negociaciones para la independencia de Namibia y en el conflicto del Sahara entre Marruecos y el Polisario.

Intercedió en los contactos Chipre-Turquía y con sus auspicios se produjo, en enero de 1990, un acuerdo sobre un plan de paz de la ONU para Camboya; además de haber sido uno de los más destacados mediadores en el conflicto del Golfo Pérsico.

El Perú pierde a uno de sus personajes más significativos de la democracia internacional y a un demócrata, que antepuso su comodidad personal al servicio del país.

Diario El Regional de Piura

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