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El Empreñadero de Querecotillo

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP/Miguel Arturo Seminario Ojeda. Cuantas verdades que encierra la Historia estarán atrapadas en busca de quienes las desentrañen, cuanto misterio aún no revelado aguardará que los trabajadores de la Historia como ciencia los hagan luz, y convertidos en verdades lleguen a las colectividades. Con toda seguridad alguna vez sabremos realmente el porqué del nombre de El Empreñadero, hoy llamado Santa Cruz.

Hasta hace unos 80 años, este lugar escasamente poblado por las familias Huancas, León, Seminario, Gallo Camacho, Herrera, y otros tantos, fue creciendo hasta convertirse en un centro poblado al que yendo contra la historia prefirieron llamarle Santa Cruz.

No estoy en contra de poner a un grupo humano bajo la advocación del símbolo cristiano, soy católico, apostólico y romano, pero, el respeto debe ser una característica general. Quizá a quienes decidieron por el nuevo nombre del centro poblado, les pareció una grosería el que le habían dado los tiempos, olvidando que esta castiza palabra se relaciona con la concepción, con el embarazo, era común decir que las mujeres estaban preñadas cuando daban evidencias de la gravidez, como lo escuchamos hasta en los años 70.

La biblia usa esta palabra constantemente, que ha sido desterrada del lenguaje usual, para limitarla solo al periodo de gestación de los mamíferos y otros animales, lo cierto es que ahora la mayoría dice Santa Cruz, cuando en realidad deben pronunciar “El Empreñadero”. Ojalá que a nadie se le ocurra cambiarle el nombre al Colegio de Educación Secundario de Menores El Empreñadero, porque eso contribuiría a matar a la historia y a la tradición de un lugar tan atractivo, como EL EMPREÑADERO.

Sobre el nombre del lugar se han tejido varias leyendas, relacionando el sitio con el pasaje de Matalache, para referirse a lo que en la jerga común se conoce hoy como “el matadero”, por señalar el espacio donde alguien tiene un sitio para vivir sus apetencias sexuales, generalmente no bien vistas por los grupos humanos. Alguna razón habría para que se le llame El Empreñadero, pero no necesariamente por ser un sitio destinado a embarazar a las negras esclavas de los propietarios de tierras, y menos en un lugar donde la población negra era escasa.

La zona está llena de nombres quechuas castellanizados como Marcavelica, Yllapa, Querecotillo, Poechos, Yutusina, Chocán, que es así como los escribimos ahora; en quechua también existen palabras parecidas en su pronunciación a Horca y horco, que significa bajo, y quien sabe si empreñadero tenga también este origen, y que al escribirlo castellanizado, lo relacionemos con el significado de la palabra en el castellano.

Lo cierto es que en varios documentos sobre el valle del Chira en el siglo XIX y XX, y en boletines de la Sociedad Geográfica de Lima, hemos leído los nombres de El Empreñadero y La Horca, a los que hoy prefieren llamar Santa Cruz, y San Agustín, siendo La Horca la que se sigue llamando así, sin que esto signifique estar en contra de la santísima Cruz o de San Agustín.

Hasta hoy Lucía Gallo Camacho, doña Lucha, matrona querecotillana que residió varios años en El Empreñadero, y cuya celebración de cumpleaños se convierte en una verdadera fiesta patronal familiar, sigue recordando sus travesías a burro o a caballo desde ese sitio hasta Querecotillo, lugar en el que estudiaba por no haber una escuela en El Empreñadero hace 90 años.

Mantengamos la tradición, debe reponerse el letrero que diga EL EMPREÑADERO, a la Municipalidad de Querecotillo le corresponde desarrollar esta política de ciudad educadora, y contribuir al rescate y fortalecimiento de la identidad cultural de los querecotillanos, la historia del distrito así lo demanda.

Pristina 255