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El caballero Miguel Grau

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP/Miguel Arturo Seminario Ojeda. En Sullana, la antigua Plaza de la Independencia se llama ahora Plaza Grau, y todos los que nacimos en la segunda mitad del siglo pasado, así la conocimos, mientras que las generaciones precedentes la identificaban como Plaza de la Independencia, que era el nombre de esas cuadras que automáticamente en otro momento se transformaron en calle Juan José Farfán, cuando previamente también se llamaba calle Independencia.

La plaza se llama Grau, desde que se instaló en ella el busto del Héroe de Angamos, ese que a fines del siglo XIX se colocó en la Plaza de Armas de Piura, con la leyenda de PIURA AL MAS ESCLARECIDO DE SUS HIJOS, y que cuando fue trasladado a Sullana, una décadas después, cuando se anunció el gran monumento que hay ahora, se cambió la leyenda, inscribiendo SULLANA en vez de la original Piura, y hasta hoy se conserva la inscripción. Es decir, este busto, que es el más antiguo de los que se hicieron a Grau en el Perú, estuvo en la ciudad de Piura, lugar de su nacimiento.

Cada 8 de octubre recordamos al Caballero de los Mares, al Peruano del Milenio, a ese personaje por el que votamos a fines del siglo XX, cuando hubo que señalar al más distinguido de los peruanos en mil años. Recuerdo las campañas a favor de otros personajes, en la competencia participaron otros héroes, santos, artistas, deportistas, personajes del mundo andino prehispánico, pero Grau se impuso por sobre todos, y fue nominado como El Peruano del Milenio, y así lo consideramos hoy, tanto como CABALLERO DE LOS MARES.

Personajes que estuvieron con gran aceptación fueron los santos peruanos, el inca Pachacutec, Túpac Amaru, el Inca Garcilaso de la Vega, Bolognesi, y Unanue, por citar algunos casos. En medio de tantos propuestos, Grau ganó en una realidad sin el dominio de las redes sociales, cuando internet recién comenzaba a invadir masivamente el mundo laboral, afectivo, recreativo y asociativo, ganó MIGUEL GRAU SEMINARIO. Si la elección fuese ahora nuevamente, todos los peruanos, al 100%, como cuando ganó para diputado 1876-1880, votaríamos por el Caballero de los Mares, no solo por su heroica muerte en Angamos el 8 de octubre de 1879, sino porque encarna una escala de valores, que considera al patriotismo, y a otros valores relacionados con su vida civil, y con cada uno de los roles que le tocó desempeñar.

Omito en este escrito, hablar en detalle del Combate de Angamos, porque a nuestro Héroe Máximo no le hace falta monumentos de palabras para exaltar su grandeza, no hace falta repetir cada 8 de octubre lo que vale, porque habita en el corazón de cada peruano, alumbrando sin apagarse, el norte de todos los que hemos nacido en su patria, esa tierra que amó, y a la que nos sigue enseñando a amar.

Pristina 255