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Valiente yegua y valiente puta

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP/Miguel Arturo Seminario Ojeda. Hasta no hace mucho, esta expresión, VALIENTE YEGUA o VALIENTE PUTA, era de uso común en el campo piurano, y en muchos sectores urbanos de las ciudades de Piura y Sullana, pero seguro era de uso general en todo Piura, porque cuando estaba con ayabaquinos, sechuranos, o gente de otras partes de Piura, era una expresión común, y más de una vez los escuche repetirla, incluso precedidas de un sonoro SO, oyéndose entonces, SO VALIENTE YEGUA, o SO VALIENTE PUTA, inclusive no fueron pocas las veces que escuché pronunciar “so valiente pucta”.

Y era común que se le dijera a hombres y a mujeres, lo que me llamaba la atención, por creer inicialmente, que ese adjetivo se utilizaba solamente para meretrices, y que un calificativo de ese calibre, correspondía solo a mujeres.

Mi mayor interrogación ha venido, cuando una encolerizada querecotillana había sido calificada como “valiente yegua”, y de inmediato como “valiente puta”, lo que la llevó a reaccionar airada creyendo que le habían dicho prostituta.

Revisando el Diccionario de Peruanismos de Juan Alvarez Vita, entre las varias acepciones señala que puta también es hombre, oyéndose por ejemplo decir, “el puta ese es muy grande”. Puta también es una interjección que denota sorpresa: Puta!, y también ¡puta madre! Refleja admiración, sorpresa o ira. Estar como la puta madre, significa que algo está muy bueno, señala Juan Álvarez Vita.

Pero con respecto a valiente puta o valiente pucta que se escucha en Piura, equivalente a “jijuna gran puta”, se relaciona con la frase “hijo de una gran puta”, o hijo de puta, que no es porque alguien sea hijo de una prostituta, sino porque es un malcriado, insolente, desobediente, según el contexto en que se emplee cualquiera de estas expresiones. Tampoco significa que se le dice prostituta a la persona, como creía Hortensia Seminario Gallo.

Cuantas veces nos hemos topado con más de un valiente puta, o una valiente yegua, seguro que muchas veces, y nos habrán dado ganas de sacarles la michi como se dice ahora, utilizando un eufemismo que reemplaza a una conocida y muy común palabra que suele usarse cuando alguien se molesta. Lo cierto es, que seguro, al leer esta nota, más de uno habrá recordado cuando sus abuelos les reclamaban el no tener “juicio”, diciéndoles, hijo de una valiente puta.

Pristina 255