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La otra transición venezolana en territorio peruano

Nelson Peñaherrera
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ERP. (Por Nelson Peñaherrera Castillo) El domingo pasado, al abrir mi cuenta de Twitter (https://twitter.com/nelsonsullana ) me hallé con la agradable sorpresa de que un grupo de amigos peruanos y venezolanos decidieron crear una especie de comunidad para intercambiar información segura, y me habían incluído en la lista de contactos. Gracias por eso y porque la medida, de pronto, me incrementó la cantidad de seguidores orgánicos.

Por lo que estoy entendiendo de esa idea es que peruanos y venezolanos nos confundamos en un solo flujo de información, lo que a mí me parece formidable porque ésto es lo que desde un inicio pretendíamos quienes comenzamos a interesarnos por investigar con fines de estudio (más que de chisme), o publicar sobre el tema de la migración, algo que en otros países tiene departamentos especializados en los grandes medios de comunicación, pero que en Perú, como en otros países latinoamericanos (y con énfasis en los sudamericanos) hemos visto más al borde del pánico que a nivel amplio de la oportunidad.

Si bien habemos medios, el Regional de Piura o la red FACTORTIERRA incluídos, que hemos decidido explícitamente explorar el tema y educar no solo a la audiencia peruana sino también a la venezolana migrante, lo cierto es que nuestra tendencia al sensacionalismo (y no hablo solo de los medios sino especialmente de los consumidores) hace que nos concentremos más en las historias donde el venezolano es un delincuente, pero no donde el venezolano o la venezolana es agente de cambio, como esa linda iniciativa de decorar un puente del centro de Lima con hermosos motivos navideños (¡gracias por eso!) o la historia que acaba de difundir la cadena Telemundo sobre una orquesta sinfónica, también en Lima, compuesta por puro migrante venezolano. Y coincido con la presentadora mexicana Felicidad Aveleira (migrante en los Estados Unidos) de que suena hermoso, porque suena hermoso.

¿Hemos visto esa historia en medios nacionales? Ahí se la dejo de tarea, como solía decir Judith Grace, otra migrante mexicana que ha triunfado en la televisión de los Estados Unidos. De hecho, quien ha visto televisión hispana en esa nación raramente hallará a un hispano nacido en los Estados Unidos como parte del talento: la mayoría son migrantes de todas las combinaciones. ¿Un ejemplo al azar? Vanessa Hawk, periodista de origen peruano-colombiano, trabajando en Telemundo, lo mismo que Luis Carlos Vélez, quien llegó a destacar en CNN en español y Telemundo, y ahora está de regreso en Colombia dirigiendo La FM tras un brillante paso por Noticias Caracol. Y siguen firmas.

Pero regresemos a la iniciativa en la que me incluyeron. Los migrantes venezolanos con ganas de progresar por lo legal comienzan a entender que los ‘ghettos’ solo sirven para alimentar el prejuicio basado en una rara mezcla de fascinación por la belleza física y rechazo al mismo tiempo porque ese estándar parece ser inalcanzable para el somatotipo afroandino. Prejuicio, complejo de inferioridad/superioridad y mínima adaptabilidad al cambio, si lo queremos ver en términos psicológicos y sociológicos, por parte del peruano, quiero decir.

Ahora bien, ése es el contexto que hemos analizado hasta el cansancio en los últimos dos o tres años. Listo, ya lo sabemos. Qué viene de aquí en adelante? Partamos por decir que, a pesar de la mejor intención que pueda tener el presidente sentimentalmente aceptado por la comunidad internacional que afirma a Nicolás Maduro como dictador, y me refiero a Juan Guaidó, la expulsión del castrochavismo como modelo de gobierno está difícil: no se consigue aún en Cuba (aunque se ha podido contenerlo), un poco más complicado en la propia Venezuela, así que, como dijo una psicóloga cubana viviendo en los Estados Unidos (otra migrante), nos tocará adaptarnos a la realidad o morir en el intento.

Y por cierto, medio raro ese entripado en la Asamblea Nacional de Venezuela, en la que no sé si emplazaron a Maduro para que deje el poder o para plantearle una transición con él en el poder, o cómo es la figura; mientras tanto, al dictador no se le ocurrió mejor idea que legalizar a los colectivos armados que han protagonizado tantos hechos de sangre en las protestas de uno y otro bando, al punto que hasta pensión de vida les está gestionando. ¿Efecto inmediato si se aprueba la medida? Aparte de legalizar lo ilegal, su inflación se va a disparar de nuevo, y ya sabemos que eso significa otro flujo de autoexiliados.

La migración venezolana y los impactos en la sociedadLa migración venezolana y los impactos en la sociedad

Entonces, la agenda que nos toca gestionar en conjunto es dejar el modo discriminación y pasar de inmediato al modo planificación. Ahora que sabemos que en términos profesionales, venezolanos y peruanos podemos convertir al Perú en una potencia científico-educativo-deportivo-gerencial, la pregunta es qué parte de la economía activamos para crecer un poco más y que esos beneficios impacten en todo el territorio nacional (sin dejar de lado la necesidad que tiene todo migrante de ayudar a la familia en su país de origen).

Ya lo hemos logrado con migrantes de otras nacionalidades; ¿por qué esta vez tendría que ser diferente? Dicho sea de paso, las proyecciones de la banca internacional de fomento respecto a la migración en países receptores, como Perú, es que en la próxima década se experimente un crecimiento de uno a dos puntos porcentuales en el producto interno bruto. Ojo, no digo que aceptemos a la migración porque nos dará más dinero a la larga, lo que digo es que la actitud actual entre peruanos y venezolanos podría estarnos poniendo en pausa esa posibilidad de crecimiento para todos y todas, pues finalmente ese escenario no depende del buen humor de un economista sino de la buena actitud de toda la gente.

Lo siguiente será ponerse manos a la obra y no tener miedo al intercambio que eso ya está produciendo en términos de aprendizajes profesionales y culturales. Pero para llegar a ese escenario mágico, lo importante ahora mismo es hacer visibles los talentos existentes en los campos en que se desarrollen mejor, y allí la tarea de los medios, por mencionar a uno de los actores, será seguir difundiendo las historias en las que hayan ideas interesantes o casos de éxito. Y hacerlo con respeto, siempre que ese respeto se gane. Y la acotación va más allá de la nacionalidad, por si acaso.

Me entusiasma saber que ese pequeño paso en Twitter pudiera convertirse en una gran oportunidad para replantear la manera cómo interactuamos las gentes de diferentes orígenes, creencias, gustos y colores dentro de un mismo espacio geográfico. Precisamente, la primera gran riqueza de cualquier lugar es su diversidad; entonces, tenemos que seguir explorando ese camino.

No descarto que si algún santo día del Señor, Maduro cae, haya venezolanos y venezolanas que quieran regresar a su patria. Están en todo su derecho. Pero hasta que eso pase –no sé si en esta generación—nos tocará poner un plato y un cubierto más y en reciprocidad poner un talento más al servicio de toda nuestra comunidad.

Ah, y por cierto, no votaré por los o las candidaturas con discurso xcenófobo, y yo te animaría a descartarlas también. La experiencia de vida prueba y comprueba que la gente discriminadora, a la larga, muere sola.

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Diario El Regional de Piura

Pristina 255

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